LA CREATIVIDAD Y LA EDUCACIÓN EMOCIONAL
EN EL SIGLO XXI
La educación formal, en general, ha enfatizado la adquisición de
conocimientos en detrimento de otro tipo de aprendizajes. Este enfoque
centrado únicamente en el desarrollo cognitivo ha conllevado, en mi opinión, una serie de carencias
sociales a nivel en emocional. En una situación tan cambiante como la
actual, las necesidades de los niños en pleno siglo XXI son muy
diferentes a las que tenían las generaciones anteriores. Por ello, se
requieren nuevos enfoques en los sistemas educativos, que nos permitan a los docentes,
dejar de ser meros transmisores culturales inmutables y puedan, mediante
un concepto educativo más flexible, creativo, amplio, integrador y orientado a
los valores, adecuarse a las necesidades actuales. Es por todo ello que
la educación ha de considerar las emociones, dado que las
investigaciones en neurociencia han demostrado que son imprescindibles
en los procesos de razonamiento y toma de decisiones, constituyen la
base de la curiosidad y la atención que son tan determinantes en los
procesos de aprendizaje y que, incluso, están directamente relacionadas
con la salud, como afirma el profesor y neurólogo
Antonio Damasio (2006)