viernes, 26 de febrero de 2016




 
LA CREATIVIDAD Y LA EDUCACIÓN EMOCIONAL 
EN EL SIGLO XXI 


La educación formal, en general, ha enfatizado la adquisición de conocimientos en detrimento de otro tipo de aprendizajes. Este enfoque centrado únicamente en el desarrollo cognitivo ha conllevado, en mi opinión, una serie de carencias sociales a nivel en emocional. En una situación tan cambiante como la actual, las necesidades de los niños en pleno siglo XXI son muy diferentes a las que tenían las generaciones anteriores. Por ello, se requieren nuevos enfoques en los sistemas educativos, que nos permitan a los docentes, dejar de ser meros transmisores culturales inmutables y puedan, mediante un concepto educativo más flexible, creativo, amplio, integrador y orientado a los valores, adecuarse a las necesidades actuales. Es por todo ello que la educación ha de considerar las emociones, dado que las investigaciones en neurociencia han demostrado que son imprescindibles en los procesos de razonamiento y toma de decisiones, constituyen la base de la curiosidad y la atención que son tan determinantes en los procesos de aprendizaje y que, incluso, están directamente relacionadas con la salud, como afirma el profesor y neurólogo Antonio Damasio (2006)



 


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